Enfermedades Caninas: LEPTOSPIROSIS

14 febrero, 2007 at 17:52


Es una enfermedad bacteriana importante porque es una zoonosis, es decir, que puede ser transmitida a los seres humanos. La infección tiene lugar a través de la piel y/o mucosas. Tras 7-15 días se desarrolla totalmente la multiplicación de las bacterias en el interior del organismo afectado y la Leptospira podrá entonces colonizar hepatocitos (células del hígado) y endotelios vasculares (parte de las paredes de los vasos sanguíneos), en los que se manifiesta su acción tóxica provocando una alteración en los órganos afectados. Las leptospiras invaden las paredes del riñón, esto provoca la aparición de leptospiuria, que es orina con leptospiras. En el hígado la infección puede ser generalizada provocando muerte aguda, o bien, puede ser parcial, permitiendo la recuperación clínica. Esto dependerá del animal y la respuesta inmune que presente ante la enfermedad. Algunos serotipos de la bacteria provocan una invasión leve y estable del hígado que desencadena una hepatitis y posteriormente cirrosis hepática, provocándole la muerte al animal a largo plazo. El resto de endotelios orgánicos pueden verse afectados también y provocar un fallo orgánico en sistema nervioso, pulmones, fetos en hembras gestantes, ojos, etc.

La infección puede darse por contacto directo, aunque lo más común es la infección indirecta por aguas contaminadas, ya que las leptospiras sobreviven e incluso se multiplican en ambientes húmedos o líquidos que contengan restos orgánicos ( especialmente orina de roedores), con pH neutro o ligeramente alcalino, a temperatura de 18-20 ºC y en penumbra u oscuridad. Estos factores determinan su presencia más frecuente en climas tropicales, zonas marítimas, riberas de ríos, aguas estancadas, alcantarillas, aguas residuales, cultivos húmedos, estaciones cálidas y templadas, etc.

SÍNTOMAS

La sintomatología dependerá del tipo de infección que tiene el animal:

  • Sobreaguda: período de incubación de 2 días; muerte del animal entre 2 horas y 2 días. Afecta a recién nacidos o a crías de pocas semanas; el animal está hipotérmico, a veces con vómitos y diarreas sanguinolentos.
  • Aguda: período de incubación de 5-6 días; muerte del animal en unos 7 días. El animal presenta fiebre (39,5-40ºC) durante 2 días y después pasa a hipotermia (bajada de temperatura anormal), dolor abdominal, vómitos (con o sin sangre) y diarrea sanguinolenta, así como predisposición a sufrir hemorragias debido al daño en el endotelio de los vasos sanguíneos.
  • Subaguda: se presenta con fiebre, conjuntivitis, rinitis y amigdalitis, mucosas congestivas con o sin hemorragia, úlceras bucales y halitosis (mal aliento); el animal orina muy poco o no orina nada, las heces son voluminosas, grasas, malolientes y pálidas; también hay síntomas respiratorios. La recuperación es lenta; algunos animales en vez de recuperarse pasan a la forma crónica que acaba provocando cirrosis y finalmente la muerte del animal.
  • Subclínica: generalmente no hay síntomas aunque pueden presentarse fiebres pasajeras sin explicación, uveítis anterior (inflamación de la uvea, en el ojo), leptospiuria (eliminación de leptospiras en la orina), abortos y problemas en la reproducción.

TRATAMIENTO

Como ya os he comentado anteriormente, más vale prevenir que curar, lo que estaría basado en la vacunación de los perros y en controlar el estado de portador, sobretodo en colectividades (perreras, criaderos, etc.,) la eliminación de roedores y el mantenimiento del ambiente en condiciones higiénico-sanitarias correctas. También es importante el aislamiento y tratamiento de los animales enfermos, así como un manejo higiénico de los mismos.

En perros con riesgo se debe realizar una primovacunación con 3 dosis separadas por 2 a 3 semanas y posteriormente revacunaciones semestrales; los perros domésticos sin riesgos pueden ser primovacunados con 2 dosis separadas por 2-3 semanas y las revacunaciones serán anuales. Las hembras gestantes deben ser vacunadas antes del período de la reproducción para protegerlas durante la preñez.

En cualquier caso, la vacunación es eficaz para prevenir la enfermedad pero no protege por completo contra la infección, es decir, los animales vacunados pueden infectarse sin desarrollar la enfermedad (forma subclínica de la Leptospirosis).

IMPORTANTE: Al primer síntoma conviene que visiten a su veterinario habitual, pues él os confirmará la enfermedad del perrito en caso de poseerla y, os ayudaría con su cura. Él tratamiento para ésta, suele durar unas 2 semanas haciéndo pruebas de ornia al animal para comprobar que está desechando el virus

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